Hay canciones que no escuchas: te encuentran.
No llegan cuando estás bien, llegan cuando ya pasó el ruido y solo queda ese frío raro que no se quita aunque el calendario diga otra cosa. Te veo a la vuelta es una de esas canciones. No intenta animarte. Solo se sienta contigo, y te hace compañía en silencio, te dice al oido entre notas, que hay amores que no se superan, solo se archivan con cuidado, esperando que algún día puedan volver, o bien, puedan sentirse sin doler tanto.
José Madero no escribe desde la nostalgia cómoda, sino desde la contradicción: querer avanzar mientras algo adentro sigue detenido.
Es una canción que desde la primer escucha me atrapó, y me hizo recordar esa sensación de pérdida que a veces se siente como un eco en la distancia.
“Veo nevar… pero, según, ya es primavera”
No es tristeza explícita, es desconexión emocional, ese estado en el que sabes que deberías sentir algo distinto, pero no puedes.
“He entrado al cuadro de honor… Pues ya rompí otro corazón”
No se dice desde el orgullo ni desde la culpa. Se dice desde la aceptación.
“Si es verdad, te amo mucho más / Que el día de ayer, te veo a la vuelta”
El amor sigue ahí, aunque el tiempo y la distancia hayan hecho su trabajo. No se va, solo se posterga, es una promesa firme, es una esperanza incondicional.
“Voy a negociar eso de resucitar”
El cariño y añoranza por alguien hasta volverse muerte emocional, y aún ahí, la esperaza es llevada al límite, ir hasta el mismo infierno si hace falta, con tal de intentarlo de nuevo, porque se de buena fuente que se puede morir, y resucitar para buscar hacerlo mejor, hacerlo correcto.
Y cuando todo parece listo para cerrar, la canción se niega.
“Algún día, quizá”
Como quien deja una luz encendida en una casa vacía. No con la certeza de volver, pero si para hacer una declaración, lo haré mejor la próxima vez.
Te veo a la vuelta no ofrece consuelo.
Ofrece verdad y compañía.
Y sin embargo, a veces, el universo insiste y conspira, y esa luz tenue hecha versos rotos, puede volver a brillar e iluminar lo que creíamos perdido.
